jueves, 18 de agosto de 2011

Emociones olvidadas pero no perdidas



Hola, Jesús.

Acabo de terminar de leer tu novela; la comencé esta misma mañana y no pude soltarla hasta el final. Aparte de la novela en sí, son muchísimas las conexiones que he encontrado, modismos y señales digamos de identidad propias, de alguna manera conectando con emociones que tenía olvidadas pero no perdidas.

La caja de fotos de mi madre, al igual que creo todas estas madres tienen una, en la cual me perdía siempre que estaba enfermo y en cama; el interés por aquellos tiempos y personajes que de vez en cuando aparecen entre fotos y de los que nadie nunca habla: hermano bastardo de mi padre o tíos lejanos de mi madre en Cuba; y para mayor conexión, la del dolor al escribir.

Como tú bien sabes, fue una aventura que tuvimos las letras y yo hace tiempo, y que tras unos años de sufrimiento e inmersión en la bebida, decidí dejar por miedo a la autodestrucción que yo mismo estaba buscando, persiguiendo para hallar en ese dolor las palabras necesarias que saliesen de mi cuerpo.

Obviamente dejé la escritura hace ya más de 15 años, aunque no del todo, siempre me ha gustado soltar aquí y allá alguna frase sugerente o un pequeño poema roto.

Gracias de nuevo por tan sugerente lecntura.

Carlos Suero.

http://www.madridartistassonoros.com/

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